lunes, 27 de mayo de 2013

Paris, mon amour

 París resuena en nuestra memoria con imágenes vistas mil veces: La torre Effiel iluminada, los cafés bohemios, las torres de Notre Dame enmarcadas por el Sena.. A esta ciudad romántica, bohemia y chic hay que asomarse sin cautela, dispuestos a apurar todo lo que nos ofrece, que es mucho.

Quimera de notre Dame
Para llegar, en avión, salvo que el tiempo no sea un problema y la visita a la capital se incluya en un itinerario por Francia. El aeropuerto Beauvais donde llega Ryanair está bastante lejos (1hora y media en bus), así que por una vez recomendamos Easyjet o Vueling, que también tienen precios moderados y tanto Charles De Gaulle (CDG) como Paris Orly son aeropuertos más cercanos al centro y bien comunicados. El RER (su versión del cercanías) línea B parte de CDG cada 10-15 minutos llegando a muchos puntos de París y es una buena opción porque no dependes del tráfico. El billete son 9,50 €, para que nos vayamos acostumbrando a los precios de esta ciudad, otro mundo¡
Es cierto que el centro de París es completamente asequible para recorrerlo andando y es lo recomendable para no perderse un detalle, porque la ciudad está llena de rincones con encanto. También que las comunicaciones, tanto RER como metro, son intachables y funcionan a la perfección, pero aún así, nuestra recomendación es alojarse en el centro de la ciudad, en un hotel-boutique. Hay muchas opciones y están en perfecta consonancia con la ciudad, con glamour y caros, pero cómo resistirse?
Habitación del hotel Edgar
El hotel Edgar, en el distrito 2, en una pequeña plaza alejada del bullicio es una buena opción (31 Rue D´Alexandrie), con sus doce habitaciones decoradas de manera diferente y su personal, tan amable que la fama de estirados de los parisinos se derrite como un terrón de azúcar. Ha sido inagurado en marzo de 2013 por lo que aún huele a nuevo y los dueños hablan español, un puntazo.
Le Robinet d´Or al lado del canal St Martin y el hotel Original son otros alojamientos con encanto y si tu presupuesto es más ajustado un apartamento de alquiler es una buena opción (echa un ojo en airbnb.es o en only-apartments.es).
Aparte de tener una oferta de museos apabullante, París ofrece otros encantos y si es tu primera visita es preferible recorrer sus calles y palpar la vida urbana. Como imprescindibles a visitar:

 
1-La torre Effiel iluminada. Si vas al atardecer es un acierto, podrás ver la ciudad tanto de día como de noche. Hay que tener en cuenta que igual que la ciudad se llena de luces, la torre se llena de turistas. Muy recomendable adquirir los billetes con antelación (y mucha) en la página web: www.tour-eiffel.fr. así te evitas las colas. Los campos de Marte extendidos a sus pies yel Palais de Chaillot en Trocadero en la otra orilla, brindan buenas fotos.
Notre Dame









2- Recorrido por el corazón de París: Ilé de la cité con Notre-Dame incluyendo las torres y su galería de quimeras, la Saint Chapelle con sus fantásticas vidrieras, la plaza Dauphin, el Mercado de las flores para desintoxicarse de piedra y las vistas desde el Pont Neuf y el jardín público detrás de Notre-Dame para asombrarse con el ábside y los contrafuertes de la catedral.

Mercado de las flores en la place Lépine
Despúes se puede pasar a la Île St Louis, recorrer la calle principal St Louis en Île y disfrutar de un helado en Berthillon, toda una institución para los parisinos.

3- Palais du Louvre. Acceder al museo es un lujo, pero necesitarás al menos un día entero y a nosotras nos gusta más el pateo. Lo que sí es imprescindible es la vista del palacio con la pirámide de cristal, pasar por el arco de triunfo del jardín du Carrousel para enlazar con otro jardín, el de las Tullerías, plagado de esculturas.
Estanque en el jardín de las Tullerías

El Palais Royal en la Rue Montpensier comunica con la paralela Rue Richelieu por diferentes passages couverts (galerías cubiertas) con tiendas tradicionales y cafeterías que son toda una delicia y una buena alternativa si llueve. Y al lado la rue du Fabourg St Honoré y el Triangle d´Or (Av Montaigne y av George V) con lo más granado de la alta costura.


Sacré- Coeur


Un descanso en Chez Plumeau, Montmartre



















4- Montmartre y Sacré-Coeur. La ascensión hasta la iglesia proporciona bonitas vistas y la Place du Tertre y las calles adyacentes conforman un dédalo lleno de colorido. Sólo una pega, demasiados turistas.. En la bajada, atravesaremos Pigalle con sus cabarets míticos como Moulin Rouge y espectáculos eróticos. Por cierto aquí está el Museo del Erotismo..

5- La orilla izquierda: St Germain y el barrio latino. El corazón intelectual de la ciudad tiene preciosos boulevards, cafés históricos como La Palette o Les Deux Magots, librerías fantásticas (Shakeaspeare&Company ,33 rue de la Bûcherie) y mucha animación. A su lado la Sorbona y el Panteón nos conectan con la rue Mouffetard, preciosa calle comercial , y con la place Contrescarpe donde hacer un alto en una de sus terrazas. Los jardines de Luxemburgo son el contrapunto ideal al bullicio: el Palacio de María de Médicis, fuentes, esculturas y mucho verde lo convierten en un lugar ideal para un picnic (los parisinos se aprovisionan en Le Grand Épicerie de Le Bon Marché, 22 Rue de Sévres).
Ya en Montparnasse, la altísima torre nos brinda unas vistas para algunos mejores que las de la Torre Effiel. La  rue Odessa es el reino de las creperias bretonas, Luis nos chivó que en Manoir Breton las galettes saladas y las crepes acompañadas de sidra están buenísimas y damos fe.

6- Marais y Bastilla: Los hôtels renancentistas del Marais hacen que este barrio tenga un encanto especial. Desde el hôtel Lamoignon al Carnavalet o al hôtel Sully, el Marais es la cara de un París más reposado y rabiosamente a la moda. No hay más que ver sus tiendas y boutiques, que por cierto abren en domingo, herencia de la comunidad judía que sigue palpitando en la rue des Rosiers. Se puede empezar en la explanada del hôtel de Ville y buscar rue de Vielle du Temple y la simétrica Place des Vosges entre las callejuelas de trazado medieval antes de adentrarnos en St Paul llena de anticuarios. Luego retomar rue Rivoli para llegar a la animación y jovialidad de la Bastilla. Nos encanta Au Petit Fer à Cheval (Rue de Vielle du Temple)  para hacer un descanso, las múltiples tiendas kosher en rue des Rosiers (para tomar un falafel: L´As de Felafel o Sacha Finkelsztajn con dulces típicos) y la curiosa tienda de ultramarinos Izrael (Rue Francois Miron).
Izrael
Interior de Angelina

7- El París mítico con Opera y la plaza de la Madeleine son también paradas inexcusables. Hay que asomarse a ver la fabulosa cúpula de galerías Lafayette y rodear la plaza Vendome con sus lujosos comercios inalcanzables a nuestros bolsillos. La plaza de la Concordia con su megalito egipcio y el puente Alejandro III son otras de las joyas que va desgranando la ciudad hasta llegar a la explanada de los Inválidos con su cúpula resplandeciente y la tumba de Napoleón.
Aquí se encuentran las mejores marcas, pero nos conformaremos que no es poco, con el chocolate de Angelina, Fauchon y sus delicatessen o Ladureé con los macarons más finos de la ciudad.
Chocolatería Patrick Roger en Place Madeleine




Como alternativa a las brasseries, los restaurantes de ramen en rue Sainte Anne, al lado del lujo la versión japonesa de sopa y tallarines es una opción diferente y barata. Probad por ejemplo Sapporo en el nº37 y rematad con un petit éclair de matcha (té verde) en la boulangerie Aki en el nº 16 de la misma calle.




8- Los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo. Lleno de vida , el paseo por los Campos Elíseos es ineludible y el Arco del Triunfo en un extremo apabulla. Las tiendas de lujo aquí son una atracción más con edificios llamativos donde conjugar moda y arquitectura.


9- Una nota gastronómica, mercados callejeros:
El más turístico en la rue Mouffetard, pero hay otras opciones como el de la Bastille y  el mercado de Rue Montorgueil, cerca del Centro Pompidou. Este último está lleno de tiendas que conquistan la vista: la delicada y carísima pastelería Stohrer, fromageries donde nos descubrimos indecisos (hay más de quinientas variedades de queso en Francia) o boulangeries como Eric Kayser donde el olfato enloquece  (nos declaramos fans del pan de multicereales, el brioche de chocolate blanco y por supuesto sus croissants¡¡). Para tomar un café o cenar es muy recomendable Au Rocher de Cancale con tablas de embutidos y quesos y un tartar de atún buenísimo..
Puestos en Rue Montorgueil
Au Rocher de Cancale
10- Dejar algo pendiente: el Viaduct des Arts con su paseo verde Promenade Plantée, descubrir los museos,  la zona del Canal de St Martin, Versalles...Es la mejor excusa para volver..

P.S: Mil gracias a Karol por descubrirnos la happy hour y ejercer de guía y de taxista¡¡
Por Merche

lunes, 22 de abril de 2013

Vibrante India: Para empezar

India es un país fascinante. Por muchas expectativas que se tengan, no defrauda. Densamente poblada (1.200 millones de habitantes, sólo superada por China) es un subcontinente exótico y diverso en el que los tópicos se ven superados: Misticismo, pobreza, colorido, multiculturalidad...
Jama Masjid en New Delhi

Si te animas a visitar India, ahí van unos consejos generales:

1- Cómo llegar:
No hay vuelos directos desde España, así que la escala será obligatoria (Turquía, Reino Unido, Quatar...). Mejor volar con aerolíneas emergentes (tanto Quatar airways como Turkish airlines dan un servicio impresionante, por encima de las clásicas compañías europeas). 

2- Antes de partir:
Es necesario visado de entrada, la empresa Arke BLS Center lo gestiona en España. La página www.indiavisados.com recoge toda la información. Y por supuesto, el pasaporte con 6 meses de vigor. Otro punto a consultar: vacunas y medicación que puedes necesitar (En la página del Ministerio de Sanidad te ayudan: http://www.msc.es/sanitarios/consejos/datosViajero/iniciar.do). También es recomendable contratar un seguro, por si surge algún imprevisto.

3- El recorrido  
La puerta de entrada al país suele ser Nueva Delhi, Mumbai o Kolkata, pero todo depende de lo qué quieras ver y esto a su vez de tus intereses. La India ofrece arquitectura apabullante, ciudades llenas de vida, naturaleza a raudales, playas preciosas...Mucho dónde elegir, así que ten claro cúales son tus prioridades y escoge un circuito que se adapte. En la guía Lonely Planet te recomiendan distintos itinerarios según la duración del viaje y tus preferencias. En calquier caso, no menos de 2 semanas, sin dejar de visitar   imprescindibles como las mágicas ciudades de Rajastán (mínimo Jaipur y Amber), un par de días en la csomopolita Mumbai y por supuesto Agra para extasiarse ante el Taj Majal.
A partir de aquí ve sumando: Benarés como impacto espiritual, parque nacional Kanha o Rhatambore si quieres hacer un safari, Kharajuro o las cuevas de Ajanta y Ellora de asombrosa arquitectura...Todo es posible.
Dejar unos días de descanso para disfrutar de la playa en el sur (Goa, Karnataka, Kerala..) o incluso animarse a rematar en Sri Lanka o en Maldivas es un fantástico broche para un país intenso y embriagador.

4- Cómo moverse
No dudamos que tiene su encanto el tren, pero para grandes distancias el avión es la mejor opción y los billetes no son caros. La compañía nacional es Air India, Jet Airways o Jet Konnect también son buenas opciones. En la ciudad los omnipresente rickshaw y tuc-tuc y para distancias intermedias un coche con conductor o un autobús si no hay prisa. Alquila un coche sólo si quieres aventura, conducen por la izquierda y el tráfico es caótico¡

5- Cúando ir
El clima es muy variado, dependerá de la zona donde viajes. Para un primer contacto la estación seca es la mejor, pero los monzones visitan en diferentes meses según vayas al oeste o al este del país y al norte o al sur. De noviembre a febrero es en teoría la mejor época, pero infórmate bien según los estados que vayas a visitar.

6- Precauciones
En general, es un país seguro, aunque habrá que estar atento porque nuestra cara delata que somos extranjeros. Dependiendo de zonas, los mendigos y vendedores pueden ser insistentes. Recordar que en India nada es gratis, cualquier favor que se ofrezca, será con idea de obtener unas rupias de propina.
Cuidado con la comida y la bebida, sólo agua embotellada y las recomendaciones de siempre para la fruta, verdura o comidas de puestos callejeros. Una gastroenteritis te arruina un viaje.
Puesto de limonada en Nueva Delhi, abstenerse occidentales
7- Alojamiento
La variedad es amplia, desde albergues a hoteles del más alto lujo. Dado que vas a ver bastante poca higiene en la calle, una buena ducha y una cama limpia y confortable son de agradecer. No racanees con los alojamientos y si te lo puedes permitir, en algún lugar, sobretodo en el norte, escoge un hotel de lujo. Los antiguos palacios de los marajás en el Rajastán son realmente impresionantes y las cadenas Taj y Oberoi un seguro.
Rambagh Palace en Jaipur




 8- Sobre comida
La comida hindú es muy variada, descubrirás mil maneras de cocinar verduras y legumbres así como pescados y carnes. Los panes son una auténtica perdición, descubrirás frutas tropicales y te sorprenderán los desayunos hindúes¡ Si no te gusta el picante, avisa siempre y ten en cuenta, que es difícil encontrar comida no especiada. La única pega es que nuestro intestino occidental no esté preparado para probar la comida de los puestos callejeros.. 


Puesto de frutas en Kerala
9- Compras
Prepárate a llenar la maleta, India es un bazar impresionante y te lo querrás llevar todo. Ropa, artesanía, especias...Imprescindible regatear. Las grandes ciudades como Nueva Delhi o Mumbai tienen muchísima variedad, pero en cualquier pueblo, tendrás opción de hacer compras. Nos gustan las cooperativas locales, Tribes of India con fantástica artesanía, precios fijos y con apoyo del gobierno y tiendas de moda india actual como Fabindia donde se surten de túnicas y kurtas las hindúes (también con precios fijos).

10- Hazte con una buena cámara de fotos, porque es un país lleno de vida y colorido y querrás fotografiarlo todo..Paisajes, arquitectura, gente..Y a disfrutar...

Por Merche


viernes, 15 de marzo de 2013

Malé ¿otra isla?

Malé, la capital de Maldivas, es una ciudad densamente poblada, más de 100.000 personas en menos de 6 Km2 y el centro de este país hecho de islas. Malé es otro atolón, pero completamente diferente del resto. No tiene nada que ver con los resorts y el turismo, es el centro financiero y administrativo, sin ninguna playa natural y una manera de acercarse al día día de los maldivos.
Playa artificial en Malé
 Desde el aeropuerto, llegar a Malé es sencillo, hay que coger el ferry el número 9, que zarpa cada 10-15 minutos y te deja en la calle principal, Boduthakurufaanu Magu, en 15-20 minutos.
Desde esta calle, puedes llegar a la playa artificial de Malé, al sitio donde surfean cada tarde los jóvenes o hacer compras en las calles más comerciales, todo está a un paso.

Surfeando en Malé
Si te alojas aquí, te recomendamos, dos bed&breakfast: Cerulean view en G. Kaanihiyaa, Ameenee Goalhi, (sus dueños son simpáticos y te ayudarán en todo) y Sala Boutique Hotel (Buruneege).
  
No te pierdas la mezquita antigua, lo más bonito de Malé, escoltada por las tumbas del cementerio antiguo. Un pedacito de historia en una ciudad joven y dinámica.

Tumbas en la Old Mosque

Una visita imprescindible son sus mercados, tanto el mercado local, donde las frutas tropicales se pelean con las especias y el paisanaje que acude a hacer su compra cotidiana, como el mercado de pescado, justo enfrente. Aquí, encontrarás atunes de tamaño kilómetrico y entenderás por qué es el rey de los muchos peces que se capturan por aquí. Además resulta pintoresco asistir a la subasta, donde se fijan los precios de la captura del día.
Local Market
Fish market
Si quieres un souvenir típico, huye de las baratijas de las calles comerciales y hazte con unas barritas de chocolate maldivo, en definitiva, coco envuelto en una hoja de palma. Está buenísimo y no debería costarte más de 1-2 euros por barra en el mercado local.
Para comer o cenar, déjate caer por Jade, si lo que buscas es un buen pescado (Boduthakurufaanu Magu) y el restaurante Sala Thai  para algo más refinado y rollo oriental (dentro del hotel Sala).
Para hacer una pausa, Seagull (Fareedhee Magu) es un sitio agradable para tomar un  helado o un batido tropical...

Y para ver pasar los ferries mientras cae el sol, sin duda the Sea House es el que mejores vistas ofrece. Está justo encima de la terminal de ferries y suele haber bastante turista tomando platos de comida o un refresco.
 
Hay una pequeña pega, no encontrarás un mililitro de alcohol, eso sí, té en cantidades industriales y muchos zumos...Por algo, el país es islámico y tropical.
Si tienes un hueco entre vuelos, no dudes en asomarte a Malé, tiene su puntito.

Por Merche

jueves, 7 de febrero de 2013

Pintas&Pubs en Dublin

Dublín, la capital de Irlanda es una magnífica ciudad para conocer el día a día de los irlandeses y caer rendidos ante su palpitante vida nocturna. No es una ciudad que enamore por su arquitectura o grandes monumentos, pero es imposible resistirse a una noche aderezada con Guinness y música en directo.

El aeropuerto, a 7 km del centro urbano, está bien comunicado por dos empresas de autobuses Airlink y Aircoach con varias paradas en la ciudad. Para volar a Irlanda se puede optar por Iberia, Airlingus y cómo no Ryanair, ya que esta compañía de bajo coste es irlandesa.

Habitación Trinity Capital Hotel
Opciones de alojamiento, variadas: bed&breakfast con estilo (Two rooms in Dublin), pequeños hoteles alejados del bullicio ( Aberdeen Lodge o Ariel House) o nuestra recomendación un hotel en pleno centro ( Trinity Capital o The Brooks).
Desayuno en Queen of Tarts

Antes de atacar la ciudad o como parada técnica, el art decó Bewley´s Oriental Cafe (78 Grafton Street), Queen of Tarts (Cow Lane o Dame Street) o Gallaher&Co (D´Olier Street). Puedes optar por un café o té acompañado de un delicioso scone o empaparte de tipismo con un full irish breakfast o uos huevos revueltos (scrambled) con salmón ahumado.
The Brazen Head

 Un imprescindible en Dublín es visitar Trinity College, fundado en el siglo XVI, todo un oasis de paz en pleno centro.  Cuenta con una fantástica biblioteca, The Long Room, y antes se visita el Libro de Kells, un manuscrito del 800 d.C decorado de forma exquisita por los monjes escoceses. Hay que pasear por el Dublín vikingo y medieval, contemplando la catedral de St Patrick, el castillo y la Christ Church antes de apagar la sed en el considerado pub más antiguo de la ciudad, the Brazen Head (20 Lower Bridge Street).


Puesto en the Temple Bar Food Market
Un auténtico imán para los turistas es la zona The Temple Bar, con todos loa bares que quieras, tiendas de diseño en Cow Lane y el mercadillo de fin de semana (Meeting House Square), donde trastear y comprar algún fantástico pan irlandés o un queso en Sheridans Cheesemongers (el Durrus nos trae de cabeza...)

El tamaño de dublín es perfecto para pasearla, desde Temple Bar, puedes cruzar el río Liffey por Millenium Bridge o Ha´Penny Bridge y adentrarte en Henry Street y el mercado de abastos de Moore Street.

Podemos hacer una parada en Butlers para comprar bombones, antes de desembocar en O´Connell Street con The Spire rasgando el cielo y el fish&chips Beshoff Brothers donde recuperar fuerzas.

Beshoff, todo un clásico


Los pubs son un capítulo aparte, hay tantos y tan diversos..De la zona The Temple Bar, hay que pasarse por el pub del mismo nombre, y para la primera cerveza por The Porterhouse (16 Parliament Street). Aquí elaboran distintos tipos de cerveza, algunas tan originales como la variedad Oyster, hecha con ostras¡
En esta zona, nos encanta The Palace, un precioso pub de sabor auténtico, donde los parroquianos paladean su Guinnes mientras tocan música  o se animan a bailar..Inolvidable
 Y si entre pinta y pinta, se os hace tarde para cenar, una buena opción es Elephant&Castle, con unas alitas picantonas muu ricas..
Despúes del ajetreo del primer día y si os apetece pasar la resaca, viendo el mar, coger el DART (su cercanías) hasta Hwth, una preciosa localidad costera, donde admirar la bahía de Dublín. Si el tiempo acompaña, hay varias rutas de senderismo por hacer, una de ellas termina en la cima de la colina con el pub The Summit para reponer líquidos y disfrutar de las vistas.
Y para rematar la mañana, una visita al muelle pesquero, para ver focas, comprar salmón ahumado en Wrigth of Howth (también tienen tienda en el aeropuerto) o quesos en Beshoff the market y finalizar con pescado fresco y ostras en Ivan´s. ¡De diez!
Interior de Ivan´s



La tarde la reservamos para descubrir la parte georgiana del sur de Dublín. dicen que el río Liffey divide en dos la ciudad, la parte norte tradicionalmente humilde, obrera y católica y la sur burguesa y protestante. Lo cierto es que la zona más chic de la ciudad está en los alrededores del parque de St Stephen Green´s y la cuadriculada Merrion Square.
En Grafton Street y Powercourthouse podréis hacer todas las compras que queráis, y despúes de hacerse una foto con la estatua de Oscar Wilde en St Stephen, buscar donde apagar la sed. Para empezar The Stag Head´s (1 Dame Court, al lado de Dame Street), un pub de sabor victoriano, lleno de vericuetos y gente y continuar hasta el mercado de George Street Arcade ( South Great George´s Street). Si está cerrado y no podemos dar una vuelta por los puestos, nunca está de más hacer una parada en The Market Bar. Hay tapas por si te asalta la morriña y somos fans de su estilo...
The Market Bar
Las calles cercanas están llenas de bares y restaurantes que invitan a entrar. Si vas en plan fino, al lado de St Stephen´s Green se aglutinan los mejores restaurantes de Dublín: Patrick Guilbaud (21 Upper Merrion Street), Hugo´s o Bang Cafe. Para algo más informal, las que dicen son las mejores hamburguesas de Dublín en Jo´burger (4 Castle Market), de ambiente cálido y moderno.
Mesas en Jo´burger
Dejar para el final James Toner (139 Lower Baggot Street) y O´Donogue´s (15 Merrion row), donde nunca faltan la animación, la música y la guinness. O es hora de probar un whisky??

Por Merche y Susana

P.D: Las fotosno son nuestras, es lo que tiene perder la cámara el último día¡¡


domingo, 13 de enero de 2013

El paraíso existe: Maldivas

Este archipiélago de 26 atolones disperso en el océano Indico a medio camino entre Asia y Africa son un auténtico paraíso. Habrá otros, pero éste sin duda es uno. Para buceadores por su rica vida submarina, para relajarse al sol en una de sus idílicas playas, para hacer snorkel persiguiendo a peces de colores o simplemente para dejar pasar el tiempo observando los colores del mar. Las casi 2.000 islas que componen las Maldivas son una fantástica opción para disfrutar de las vacaciones. No es un destino barato, hace tiempo que los maldivos optaron por un turismo selecto y de calidad que les ha proporcionado riqueza y prosperidad, sobretodo en comparación con su vecinos.
El modelo de gestión turistíco separa los hoteles de la población local, por lo que el primer paso aquí será elegir a qué tipo de hotel queremos ir. Tambíén por esto, es recomendable visitar una isla habitada para acercarse al modo de vida de los maldivos o recorrer Malé, la capital. Vamos por partes...
No hay vuelos directos desde España, habrá que hacer escala. Nuestra experiencia con Quatar Airways es muy buena, personal amable y profesional, aviones nuevos y espaciosos, buena comida...Emirates también es una buena opción. Calcula unas 14-15 h incluyendo la escala.
Una vez se llega al aeropuerto de dimensiones reducidas y que es un atolón más, no habrá pérdida en encontrar el transfer que os lleve al hotel. Si no hay una persona con un cartel identificativo esperando, en la zona de llegadas se encuentran los stands de prácticamente todos los hoteles del país.
La elección del hotel vendrá marcada por el objetivo de las vacaciones: si vamos a bucear, si queremos más diversión o un sitio más tranquilo...Nos gusta la clasificación que hace la guía Lonely Planet, valorando los complejos hoteleros en varios aspectos: la calidad del buceo, la playa, la diversión/animación del hotel, el número de habitaciones, la calidad de la comida...Si tu cartera lo permite, escoge una water villa, merece la pena¡
Nuestra opción: un hotel pequeño de ritmo relajado...
Playa de Gangehi


Por si en el vuelo de llegada no nos hemos percatado de lo bonitas que son las Maldivas, el transfer al hotel en hidroavión o en lancha, nos da una segunda oportunidad de contemplarlas en su conjunto...De cuento¡



 Una vez estés en el atolón, disfrútalo con calma y bienvenido al paraíso. Ah, no te preocupes si tu isla se recorre en cinco minutos, no hay sensación de agobio para nada...Y no faltan cosas por hacer: desde múltiples opciones de snorkel y buceo (visita a diferentes arrecifes y excursiones enfocadas a mantas rayas, tortugas, etc), visita a una isla de pescadores o un crucero en dhoni, la embarcación típica.

Villas en Gangehi Island Resort
El hotel en el que estuvimos ubicado en el atolón de Ari, tenía 45 habitaciones, dos playas de arena fina y un arrecife plagado de vida. Organizan todos los días una visita guiada gratuita con la bióloga marina y la cocina es fantástica: imprescindible el pescado fresco y los postres (tartar de atún y helados de 10).
 Lo mejor es dejar pasar el tiempo entre baños y sol, perseguir peces de colores en la playa, disfrutar de una Lion (cerveza de Sri Lanka) mientras atardece y amoldarse a la cadencia de días pausados.



¿Un cocktail en la playa?



Aquí, el tiempo es tuyo...
Por Merche




domingo, 28 de octubre de 2012

Sumando culturas: Malta

El archipiélago de Malta, entre Sicilia (90 km) y Africa lo componen tres islas de clima privilegiado (Malta, Gozo y Comino). Destino ideal para combinar playa, cultura y ocio nocturno, permite darse un baño fuera de temporada y alargar o adelantar el verano.
Evitar entre mediados de junio-finales de septiembre porque aparte de derretiros, estará plagado de turistas, ése es su único defecto.
Los templos megalíticos (4600-2600 AC, más antiguos que las pirámides¡¡) como los de Hagar qim y Mnajdra, los palacios medievales de Mdina o los auberges de La Valletta son diferentes huelllas que han dejado los pueblos que han pasado por aquí. Desde fenicios hasta ingleses pasando por árabes y castellanos, sin olvidar la influencia de la cercana Italia, todos han dejado su impronta con un resultado fascinante. Por cierto, fruto del dominio británico, es que conduzcan por la izquierda o que se sirvan pintas de cerveza, pero también que sea una interesante opción para aprender inglés.
Sitios que no debéis dejar pasar en una visita a la isla:

1- Los templos de Hagar qim y Mnajdra y si le añades la visita al Hypogeum (reserva con antelación en www.heritagemalta.com) más que redondo. Se puede empezar el día visitando en barco la cercana Blue Grotto en Zurrieq y tras los templos acercarse a Marsaxlokk, un puerto pesquero en el que contemplar el balanceo de los luzzus, fisgotear el mercado (los domingos se instala el de pescado) y regalarse una comida en cualquiera de los múltiples restaurantes de pescado. Grabiel (Pjazza Mifsud Bonnici) es uno de los favorito de los locales y nos encanta Tartarun ( Xatt is-Sajjieda), más chic.
Para rematar el día, un chapuzón en St Peter´s Pool, una pequeña bahía de aguas transparentes sin una gota de arena.. 
Luzzus en Marsaxlokk
San Peter´s Pool


2-Pasear por  Mdina, Las Tres Ciudades y La Valletta:
La antigua capital, Mdina, para pasearla a última hora de la tarde y rematar con las vistas de la terraza del Fontanella Tea Gardens acompañando alguno de sus dulces. Antes, pásate por la cercana Rabat, donde están las catacumbas de San Pablo y las de Santa Ágata, éstas últimas con unos maravillosos frescos medievales. De camino a las catacumbas, caerás en la tentación con las estupendas pastas y pasteles caseros de Parrucan (Triq San Cataldus. Rabat) donde lo difícil es elegir¡.
Si quieres llevarte alguna pieza de vidrio típica de la isla, acércate a Ta´Qali Crafts Village entre Mdina y Attard, hay un montón de opciones a buen precio y podrás ver cómo trabajan los artesanos.
Senglea y Vittoriosa forman parte de Las Tres Ciudades, frente a La Valletta. Los jardines de Gnien il-Gardjpis, justo donde termina Senglea, brindan unas bonitas vistas de La Valletta y hay una garita conocida por estar labrado con signos de vigilancia (un ojo, una oreja...). Vittoriosa también es tranquila y callada, pero guarda en sus calles sorpresas como el Palacio del Inquisidor o el Collachio, un pequeño y fascinante barrio plagado de auberges, las hospederías de los caballeros de la orden. Para finalizar un paseo por Vittoriosa Warf, donde se puede coger un barco o hacer una parada en alguno de los agradables bares del muelle.
Calle en La Valletta

La Valletta es una ciudad portuaria llena de encanto abarrotada de turistas durante el día. Si te gusta el barroco, disfrutarás en el palacio del gran maestre y en la concatedral de St John con sus lápidas de mármol multicolor, un interior sin resquicio de simplicidad y dos magníficas pinturas de Caravaggio. Si tanto ornamento te ha dejado exhausto, dáte un respiro en el café Cordina, en la plaza adyacente. El museo nacional de arqueología también es interesante pues guarda muchas de las piezas de los templos prehistóricos de Malta, pero aquí lo importante es descubrir esta pequeña ciudad, con sus calles repletas de casas balconadas, originales aldabas y ropa tendida al sol. Los magníficos auberges barrocos se alternan con las furgonetas que venden fruta en una foto llena de color.
La arteria comercial de La Valletta es Triq Ir-Republika, repleta de tiendas de recuerdos y joyerías, y en la cercana Triq Il-Merkanti la pastelería Camilleri vende bollería y pasteles desde 1843..
Interior de Rubino

Dos opciones para comer: Rubino (53 Triq Il Fran), un magnífico restaurante de cocina local, con una imprescindible casatta siciliana de postre y Ambrosia (173 Archbishop street) de ambiente acogedor y cocina mediterránea.
Para ver el atardecer los jardines Upper Barrakka Gardens donde disfrutar sin prisas de las vistas al Grand Harbour.

3- Relajarse en la Blue Lagoon en Comino

Con unas aguas celestes que invitan al baño y la cercana Cominotto a un paso, es un lugar ideal para nadar, bucear y descansar al sol. Si quieres arena, acércate a Santa Marija Bay y si te apetece andar en un par de horas se recorre la isla y seguro que adivinas el por qué de su nombre.
Hay un servicio de barco entre Cirkewwa y la Blue Lagoon y empresas que oferten la excursión no te faltarán.

4- Coger un ferry a Gozo
Hay que asomarse a los acantilados de Dwejra con la imponente Azure Window de telón de fondo y pasear por Rabat/Victoria con restos de casa normandas y su sobria catedral. Para reponer fuerzas, probar en Ta´Rikardu el famoso queso goccitano con pan y tomate.

Jubilee foods en Independence Square está bien surtida de productos locales como la miel de tomillo, la sal de Gozo o mermelada de higo chumbo. Y  podrás probarlos..
Si apetece ración de prehistoria, en Xaghra están los templos de Ggantija y para disfrutar de un rato de sol, las arenas rojizas de Ramla Bay. Como remate a la jornada, el atardecer que brindan los acantilados de Ta´Cenc.
Hay un transbordador de vehículos y pasajeros entre Cirkewwa y Mgarr Harbour en Gozo y autobusues turísticos que realizan paradas. Nos gusta más el coche por la libertad de movimientos que te da y porque te permite alejarte del turismo de masas, pero si te animas por alquilar un cohe hazlo con seguro a todo riesgo, aquí conducen de forma "arriesgada".


5- Irse de marcha por Paceville o St Julian´s:
Para la década de los 20, el jolgorio de Paceville, con multitud de bares abarrotados y si quieres algo más tranquilo, St Julian´s o Sliema. Recorrer el paseo maritimo de Sliema, Triq it-Torri, es una manera agradable de despedir el día, antes de tomar una cerveza. Una Cisk bien fría se puede tomar en Giuseppe´s (Triq Gorg Borg Olivier, Saint Julian's) mirando el mar, o en el bar de Le Meridien St Julians. Un sitio con menos glamour pero que nos encanta es el bar de St Julian´s Band Club en Spinola Bay, donde tomar un botellín de 0,5 L acompañado de galletas con romero en un ambiente desenfadado.
Terraza del Gioseppo´s
Spinola Bay
Spinola Bay nos encanta a pesar de estar inmersa en plena vorágine de ladrillo y es un sitio muy recomendable para cenar. Hay un montón de restaurantes con vistas a la bahía. Nuestra recomendación porque nunca falla es San Giuliano, con buenos pescados y pastas. Y es que en Malta la pasta está por encima de la media..no os podeís ir sin probar los pastizzi y qassatat y ya descubriréis que el pan está de muerte..  
Un restaurante de posición privilegiada y muy romántico es Barracuda en un palacio del s XVII en Bellutta Bay.  Eso si, mejor tomar pescado que marisco, bastante mediocre.
Mesas en Barracuda

Y aunque hay discotecas para aburrir, por diferente, tómate un cocktail en Smooth Jazz Inc, con un pequeño jardín interior y jazz en directo.
Jardín interior en Smooth Jazz Inc

6- Descubrir playas de arena rojiza como Golden Bay, o nuestra favorita Ghajn Tuffieha Bay.
Ghajn Tuffieha Bay

Mellieha Bay más familiar o Paradise Bay son otras bahías del norte de la isla donde tomar el sol, aunque hay más..
Azotea The George Hotel
Respecto al alojamiento, nos gusta el hotel Juliani por sus vistas a Spinola Bay, The George en pleno Paceville y Le Meridien St Julian´s por sus piscinas con vistas..Todos están en la zona más animada de la isla..Imposible aburrirse..
Por Merche